Joaquín Gairín
  Sallán

EDUMAR, consultora dedicada a asesorar Instituciones educativas desde el año 2008, y preocupada por entregar a sus clientes un servicio que responda a sus reales demandas en la generación de propuestas de calidad, en sus instituciones educativas y como empresa dedicada a generar espacios de formación a los directivos docentes, y docentes, además de acompañamiento técnico especializado y que se ha preocupado por su formación continua, ha logrado contactar al Doctor Joaquín Gairín Sallán, en su visita a Chile, durante la semana del 20 al 24 de Julio, donde asistió a dar clases a los alumnos del programa de Doctorado de la Universidad de Alcalá, cuya representatividad en Chile la tiene la Fundación Creando Futuro; donde la Mg Cecilia Marambio, Representante Legal de nuestra empresa realiza su doctorado en conjunto con su equipo asesor conformado por la Mg Margarita Aravena y la Mg Myriam Iturriaga.
El Doctor Gairín, nos concede entrevista el día 24 de julio, la que hacemos llegar a todos nuestros clientes y visitantes, esperando aportar respuestas a sus inquietudes en materia de gestión de calidad en una Institución educativa que aprende.

FotoHoy se habla de calidad en la gestión educativa, pero aparecen muchas acepciones, ¿cuál, según usted, sería el concepto más acertado?

La calidad puede entenderse como la adecuación a un modelo preestablecido (caso de las normas ISO o los modelos europeo y americano de calidad), como satisfacción de las demandas de los usuarios directos de un servicio o como la capacidad de respuesta a las demandas sociales.

Desde mi punto de vista, un proceso es de calidad si responde a los tres requisitos: tiene un adecuado diseño, satisface las necesidades de los implicados y responde a problemas e inquietudes sociales.

 

Usted ha mencionado, la importancia de generar una nueva cultura en la organización, nos habla de una organización que aprende de sí misma y se mejora. ¿Cómo podemos hacer que nuestras escuelas se conviertan en Instituciones educativas inteligentes?

La realidad actual es que las personas están y forman parte de una organización, interactúan en ella y como consecuencia se producen aprendizajes. De todas formas, estos aprendizajes suelen quedar en la esfera de lo personal (de tal forma, que cuando las personas se marchan de la organización se llevan su bagaje) y muy pocas veces quedan como costumbres o formas de hacer en la organización.

Se trata de lograr institucionalizar los cambios; esto es, de lograr que las iniciativas relevantes y efectivas, respecto a las finalidades de la institución, de la organización pasen a formar parte del funcionamiento habitual de la organización, quedando incluidos en los planteamientos de la institución y en sus estructuras de organización.

En este supuesto, parece importante establecer mecanismos de revisión sobre los progresos, buscando detectar disfunciones para introducir cambios y lograr mayor efectividad. Hablamos en este caso de una organización que aprende de sus errores y que ese aprendizaje le hace evolucionar.

 

Hoy, en Chile, las políticas ministeriales se centran en la búsqueda de resultados, según usted ¿es necesario focalizar la gestión de calidad sólo en la búsqueda de resultados académicos?

Los resultados son importantes, pero también lo es conocer el por qué de unos resultados y no de otros. Si no conocemos las razones y causas de una determinada realidad, no la podremos mejorar. Revisar los procesos resulta así imprescindible si queremos la mejora.

De todas formas, a menudo los sistemas educativos realizan mediciones para conocer los efectos de un determinado programa; esto es, están más interesados en los resultados que en los procesos. Conocer los resultados y desde una perspectiva estandarizada les permite realizar análisis e introducir políticas determinadas a nivel de sistema.

El problema es que la evaluación externa no está reñida ni es incompatible con la evaluación interna. De hecho, la mejora sería la combinación de acciones externas e internas, que tienen sus correlatos en modelos de evaluación distintos, con modelos e instrumentos distintos, con sistemas de tratamiento también diferentes y que pueden aportan informaciones complementarias.

 

fotoLa responsabilidad del logro de resultados ¿a quién compete?

La tendencia tradicional es focalizar los resultados en la fase final de la intervención y, por tanto, sobre los profesores y centros educativos.

De todas maneras, hemos de considerar el carácter sistémico de la realidad escolar, donde todo influye y todo es influenciable. Los resultados pueden ser así efecto del trabajo de los profesores, pero también de la falta de recursos, de decisiones inapropiadas a nivel de sistema o de sistema de medición muy limitados.

Por tanto, antes de proyectar los resultados sobre los profesores, cabe analizar la influencia que en los mismos han tenidos otros elementos como: la naturaleza del programa, los medios puestos a sus disposición, el rol de los directivos y supervisores, la naturaleza del contexto de la actuación, la tipología de estudiantes y el contexto social del que proceden, entre otros.

 

¿Es posible lograr la equidad en educación, cuando las brechas económicas no permiten que las escuelas cuenten con recursos adecuados? ¿Es posible la equidad en Chile?

La equidad es un principio deseable y perseguible, que nunca se alcanza. De todas maneras, en aras a la justicia social, debemos de tratar su máxima realización. Debemos de considerar, asimismo, que los cambios educativos y sociales son progresivos.

Desde los puntos de vista mencionados, lo importante no es tanto si el sistema es equitativo sino si los niveles de equidad cada vez son mayores. Se trata, por tanto, de verificar de manera continua con indicadores precisos que los factores de iniquidad van disminuyendo y el acceso a la educación para todos y todas se hace cada vez más realidad, independientemente de las circunstancias geográficas, sociales, económicas, de género o de otras circunstancias.

 

Según lo que usted conoce de nuestra realidad ¿cuáles serían las acciones pendientes en educación, es decir, lo que falta por hacer para alcanzar los estándares internacionales de calidad? ¿qué errores no se han subsanado?

Me parecería improcedente el pretender dar lecciones a otros especialistas y a personas de otro país. A pesar de conocer la realidad chilena y su realidad educativa, no creo que esté en condiciones para realizar un diagnóstico y un pronóstico sobre su situación.

De todas forma y globalmente, si que puedo señalar algunas características que siempre me han llamado la atención.

Por una parte, la escolarización básica se imparte, como en pocos países, por una red de centros de titularidad pública y privada con grandes diferencias; excesivas diferencias, desde mi punto de vista, por lo que afecta a la tipología de alumnos, recursos, nivel de profesorado u otros.

Por otra, el sistema universitario presenta una diversidad excesiva en cuanto a instituciones y sistemas de trabajo. No parece lógica (aunque las políticas de los últimos años tratan de reordenar la situación) la multitud de instituciones de educación superior para el tamaño del país y la baja calidad de los programas que en muchas de ellas se ofrecen.


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Agradecemos al Doctor Joaquín Gairín su tiempo y disposición a aportarnos sus conocimientos.